Es muy difícil para mi comprender cómo trabaja la mente negativa. Y es raro porque alguna vez fui negativo. Ya no recuerdo cómo lo hacía.
Creo que bloquée esa parte de mi vida, o al menos, la mentalidad. Ya no tengo presente la forma en la que mi mente trabajaba en esa época.
La negatividad es verdaderamente inútil, o peor. ¿Que cómo puede ser peor que inútil? Fácil: inunda y permea tódo lo demás. Limita el crecimiento. Soslaya relaciones. Absorbe energía. Destruye las cosas... y podría seguir y seguir.
La negatividad es una total, absoluta y perfecta pérdida de tiempo. Podemos quejarnos de las cosas fervientemente, y no van a mejorar. Al contrario, la propia vibración que emitimos cuando estamos o somos negativos es un daño para nosotros mismos y para los demás.
Si nos molesta que no tenemos suficiente dinero para algo, pues el quejarnos simplemente no lo va a resolver. Solamente nos volverá a situar en la misma vivencia, sin fe y sin esperanza.
El crear una estrategia para resolver el problema es mucho más complicado y siendo negativos no podremos ni comenzar a visualizar.
El riesgo de continuar con actitudes negativas es que la mente se acostumbra a vibrar de esa manera. La propia química cerebral cambia y se vuelve adicta a esos patrones. Podríamos incluso necesitar de terapias o medicina para comenzar a equilibrarla.
Soy un fiel creyente de las "mágicas tres semanas". Por alguna extraña razón, 21 días suelen ser un número mágico para adquirir un hábito (y por ende, desechar uno malo).
Vamos a suponer que hacemos una hora de ejercicio durante 21 días. Le agregamos unos minutos de visualización positiva (si nos da pena, podemos hacerlo mientras nos bañamos - créanme, vale más dos minutos de visualización positiva que 5 litros de agua), sintiéndonos agradecidos por lo que tenemos, por la oportunidad de un nuevo día, y sintiéndonos felices por lo que estamos construyendo y por lo bueno que nos va a llegar en la vida.
Algo más de visualización positiva antes de dormir, agradeciendo por la oportunidad de haber vivido ese día, y pre-visualizando el día próximo.
Al terminar tres semanas, tendremos excelentes hábitos de visualización y de ejercicio fijados en nuestra actitud diaria. Estas son armas para enfrentar lo que sigue:
El reto de pasar 24 horas sin quejarnos de absolutamente nada.
¿Será que se puede?
No hay comentarios:
Publicar un comentario